SIEMPRE SON LAS DIEZ Y VEINTISÉIS

Qué raro, esta mañana el tiempo pasaba muy lento. Me había levantado, desayunado hecho las tareas y miro el reloj, y solo eran las diez y veintiséis. Sí que soy rápido haciendo cosas.
Luego London ha pasado y también eran las diez y veintiséis. Eso ya es sospechoso.
Nos hemos reunido en el reloj. Todo parecía que está bien, pero las agujas del reloj no se movían.
Quizá son la pilas ha dicho Txulo. Él entiende mucho de pilas, ya que es el único osito de casa que lleva pilas. Le hemos puesto pilas, y nada. Seguían siendo las diez y veintiséis.
Al final hemos deducido que lo que debía estar mal era el motor que lleva el reloj.
Así que Txulo, ha salido, ha ido a la tienda y ha llegado a casa con un kit de reloj para hacer manualidades.
Hemos desmontado el reloj averiado, y con mucho cuidado hemos montado el motor y las manecillas nuevas.
Y ya está, hemos puesto en hora el reloj y funcionaba perfectamente.
Quizá las manecillas son más grandes, pero es igual.
El tiempo ha seguido su curso en casa.
Abracitos!

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