VISITA AL "CAMPANAR DE SANT PERE" DE REUS


Hola. Hoy es 29 de junio, San Pedro, y aquí en Reus es día de fiesta mayor, pues es el patrón de la ciudad. A las siete de la mañana ya me han despertado con música festiva. Luego me he vuelto a dormir, pero a las nueve, han empezado a tirar cohetes y ya no he podido volver a coger el sueño. Así que hoy, aunque es día de fiesta, me ha tocado madrugar un montón.
Cuando me he levantado, he visto a mi dueño, ya cambiado con ropa de calle. Estaba preparando la cámara de fotos. Al preguntarle si iba algún sitio, me ha contestado que se iba a subir al "Campanar”, en catalán significa “campanario”.
Es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y solo se puede visitar muy poquitos días cada año. Hoy, día de la fiesta mayor, se podía visitar. Llevo ya unos años en la ciudad, pero aún no lo he visitado nunca. Así que he desayunado a la velocidad de la luz, mis cereales con leche de soja. Me he vestido aún más rápido y ya estaba listo para acompañar a mi dueño, en esta visita tan especial.
Hemos sido muy puntuales, cuando llegamos, acababan de abrir. Aun así nos ha toca hacer unos minutos de cola. Mirad, allí arriba es donde vamos a subir.

El ascenso se hace por una escalera de caracol, muy estrecha.

Menos mal que la subida es fluida y hay luz, si no me daría un poco de miedo. Aunque iba ascendiendo, no perdía de vista a mi dueño. En caso de emergencia el conoce bien ese edificio, para mi todo era nuevo.
Mientras subíamos, íbamos haciendo paradas, en unas salas, de esta forma, la gente que bajaba de la visita podía bajar sin problemas, ya os había dicho que las escaleras eran muy estrechas. También venia bien hacer estas paradas, porque así, descansaba un poco.
El “Campanar de Sant Pere” es una torre de estilo gótico anexa a la iglesia de la “Prioral de Sant Pere de Reus”, donde se encuentran las campanas y grandes ventanales en los pisos altos (quinto y sexto). Es una torre hexagonal de 12 metros de anchura y 62 metros de altura, con siete plantas cubiertas con vuelta de crucería. El campanario está coronado por una aguja con crestas y rodeada de pináculos. 

Por su altura se puede ver de lejos cuando se llega a Reus desde Tarragona. La torre tiene la base a 119 metros sobre el nivel del mar. En el año 1910 la torre se iluminó completamente con luces de gas, dándole un gran atractivo.

En una de las paradas que os decía, había la máquinaria, ya en desuso, del primer reloj que había existido en el campanario, el cual controlaba las campanas. Adquirido por el ayuntamiento en el año 1883. Y ya que menciono fechas, unas cuantas más, para que situéis cronológicamente “El Campanar”. Su origen se data en 1512, cuando fue encargado para su construcción. Aunque las obras no se iniciaron hasta el 1520. La iglesia anexa, que se construyó a la vez que el campanario, se terminó en 1543 y el campanario se terminó 1566.
Actualmente en el campanario se conservan 4 campanas. En la quinta planta había la mayoría de las campanas, que desaparecieron durante la guerra. Hacia los años cuarenta se instalaron dos campanas nuevas.

En el centro de la sexta planta podemos encontrar la campana horaria, que es la más grande que ha tenido Reus, mide 1,36 m de boca y 1,33 m de altura y pesa 1546 kg. A su lado hay una campana un poco más pequeña, que es la encargada de los cuartos. Esta es mucho más nueva, en el año 1990, cuando se restauró “El campanar”, fue sustituida.

La vista desde arriba es espectacular, pues es uno de los edificios más altos de la ciudad.

Lo primero que hice fue intentar situar nuestra casa. Costó un poco, pero enseguida la pude ver.
Y luego… fui consciente de la altura a la que estábamos. 

Miré hacia la calle y me temblaban las patitas. Ya sé que no pasa nada, pero tenía ese pequeño nudo en el estomago.  Pero las vistas tan chulas que veía, me calmaron. Hasta el punto que no me apetecía bajar. 

Se estaba muy bien allí. Pero ya nos tocaba bajar, pues había más gente que no podría subir si nosotros no desalojábamos.
El descenso ha sido muy rápido, sin ninguna parada. Al salir, estaba de muy buen humor, me ha encantado esta visita. Espero que pueda volver otro día.
Y aún había una sorpresa más. Ya os he contado en alguna ocasión, que un refresco muy tradicional de Reus, es el Plim. Pues de camino a casa, mi dueño ha comprado un Plim fresquito, que nos ha sentado de maravilla. Hace mucho calor y hay que hidratarse, jejeje.

Un  hociquito festivo. Buen fin de semana.


Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Facebook Themes