MEJORA EN LA RECETA DEL YOGURT


Hace unos días os explicaba que estaba muy contento pues me preparé unos yogurts de vainilla. No lo expliqué a modo de receta, pues los preparé como siempre hago, excepto que añadí esencia de vainilla.
Pero desde entonces han pasado cosas. Algún lector del comunicado me ha explicado que también preparan sus yogurts y con algunas variantes. Hemos compartido experiencias culinarias y gracias a sus consejos he podido mejorar la receta. En las pruebas que hago yo antes de explicar una receta, tengo que reconocer que están riquisísimos. Jejeje. Así que sin patucos aun y sin chanclas (por un pequeño incidente que no explicaré) me he enfundado mi uniforme de chef, preparado a preparar yogurt con receta mejorada.
Los ingredientes.
1 yogurt natural
800 ml de leche
200 ml de nata
Esencia de vainilla
2 cucharadas de leche en polvo
Como siempre la forma de prepararlo es muy simple, mezclamos todos los ingredientes, pero bien mezclado, ¿vale? Tiene que quedar una mezcla uniforme.
Las 2 cucharadas de leche en polvo se usan para conseguir una textura más densa del yogurt, así que si no os gusta tan denso o simplemente no tenéis leche en polvo, no es imprescindible. Salen igual de buenos.
Luego ya toca repartir la mezcla en los vasos y ponerlo el tiempo estipulado en la yogurtera.
Pasado el tiempo, dejarlos enfriar un poco y a la nevera. Facilísimo ¿no?

Algunos me habéis comentado que no tenéis yogurtera, que sepáis que se pueden preparar igual. Antiguamente no había yogurteras y se hacían los yogurts. Un ejemplo es mi abuelita, ella los preparaba en casa. La diferencia es que ella calentaba la leche, luego cuando estaba a unos 40-45 grados, mezclaba el yogurt y lo distribuía en los vasos. Luego los envolvía en una manta y los dejaba en un lugar tranquilo y resguardado. Pasadas unas 6 o 7 horas, los sacaba y los ponía en la nevera. Como veis es fácil.
Ella lo hacía con una manta, pero hay muchas formas de hacerlo, la idea es que durante esas horas se conserve lo más que se pueda la temperatura. También  podemos colocar la preparación en un recipiente de telgopor (como el de los congelados) ya que el telgopor es un buen medio aislante y conserva la temperatura, y si es necesario abrigarlo con repasadores, frazadas, etc.
También se puede colocar en una fuente, bol de vidrio, o en varios frascos de vidrio limpios, envolver con film de nylon, luego con papel de diario y repasadores o mantas.  En verano es bastante más fácil mantener la temperatura por el calor ambiente, pero en invierno se pueden usar además otras técnicas como abrigar bien los recipientes y luego ponerlos en una caja de cartón o bien en el horno a temperatura mínima y con la puerta del mismo entreabierta.
Bueno, os dejo, mis yogurts me reclaman, jejeje.
Un hociquito

SIN PATUCOS


Tengo mis patucos sucios. Suelen ser blancos, como ya sabéis. Pero esta mañana me fijaba que más que blancos, están un poco beige. 
Lo malo de decir a mi dueño que tengo los patucos sucios es que corro el riesgo de que me diga “y tú también estas un poco sucio”, y eso significaría baño. Y odio el baño. Jopé.
Afortunadamente para mí, hoy tocaba hacer una lavadora de ropa blanca. Así que sigilosamente me he acercado a la lavadora. Observar que nadie me miraba y ¡zas! He metido los patucos a la lavadora. Jejeje.
Misión cumplida.
Luego también he notado que mi yukata estaba sucio, tenía manchas de yogurt. Y más de lo mismo. Esta vez he optado por ponerlo en el cesto de la ropa sucia. Así que sin patucos me he dirigido al cesto. El suelo estaba muy frio sin patucos, a ver si aún me voy a resfriar. 
Como esta noche juega el Barça el primer partido de Champions, la elección de la ropa que me he puesto ha sido sencilla, jejeje.
Y aquí estoy ya, sentado en la butaca esperando a que empiece el partido. 
Como podéis comprobar, aún no tengo mis patucos, pero llevo mis zoris,  o sea, las chanclas japonesas.  No es lo mismo, pero no me siento bien andando descalzo. Ya se, diréis que soy un oso y que los osos no llevamos calzado. Pero yo, desde que era un cachorrín, siempre he llevado calzado y me siento raro andando descalzo. Aish. Los patucos donde están… donde están los patucos. Jejeje. A ver si mañana ya están secos y me los puedo volver a poner.
Hociquitos

EL OSITO JEDI, LA GUITARRA Y EL PANDA


Hola. ¿Qué tal el fin de semana?
Nosotros hemos visitados a nuestros amigos. Lo primero al llegar fue ir corriendo a la habitación a “jugar” con el Facehugger. Pero una vez más, no había rastro de él. 
Me senté, aburrido, en la silla de oficina que tienen allí. Y ahí estaba yo, pensativo, cuando me di cuenta que en el suelo había una guitarra.
Qué lugar más raro de tener una guitarra. Al final deduje que la tenían allí porque la querían tirar. Pues si la van a tirar mejor me la llevo yo. Siempre he pensado que estaría bien saber tocar algún instrumento musical. ¡Decidido! Empezaré con la guitarra.
Así que he cogido mi bolsa transportín y empecé a poner la guitarra en mi bolsa.
En medio de la operación, noté una presencia cerca. Mis sentidos jedi se activaron, tal cual fuera spiderman. Algo no iba bien por allí. Pensé que sería el Facehugger, pero no. Levanté la cabeza y me encontré con un oso panda fornido y forzudo, me estaba mirando con muy mala cara.
Tenía miedo, pero soy fuerte y valiente, así que le salté encima, decidido a pelear. Tenía que mantener mi territorio. Ningún otro oso puede estar allí.
Lo malo, es que ese panda tonto era mucho más fuerte que yo, y tras una pelea descomunal, en la que casi le gano, se me sienta encima y me inmoviliza. Pesaba mucho y me estaba espachurrando. 
A duras penas pude hacer un poco de ruido para llamar la atención de mi dueño. Y lo conseguí. Mi dueño se presentó y al ver la escena, nos separó y me salvó del panda tonto. Pasé el resto de la velada en el interior de mi bolsa transportín, sano y salvo. Pero… meditando y urdiendo un plan, para que en la próxima visita le pueda dar su merecido. Jejeje.

CORREO DOBLE


Que emocionante. No paran de llegarme cosas a casa. Ayer llegó la panificadora reparada, ayer por la noche en casa volvía a oler a pan recién hecho. Jejeje.
Y hoy ha llegado el cartero con dos sobres para mí.
El primero era una nueva entrega de las recetas de panes a la que estoy suscrito. Mucha de las ideas de pan y repostería que hacemos en casa las obtenemos de estas fichas. Hemos aprendido un montón de cosas.
Y el segundo paquete es 100% Travis. Una nueva entrega de las mejores fotos de los últimos meses.
La última vez que llegaron fotos Travis llené el álbum de fotos, menos mal, que por una vez, mi dueño se acordó y me compró un álbum nuevo.
Así que ya tengo trabajo, voy a dedicar esta tarde a ordenar las fichas de las recetas en su archivador y ordenar las fotos en el álbum. Bufff. Cuanto trabajo.
Bueno… ya es viernes. Así que espero que tengáis un muy buen fin de semana. Pasadlo bien y el lunes nos volvemos a ver por aquí.
Un hociquito 

EL RETORNO


Que triste se ve la cocina sin la panificadora. Cada vez que entro en la cocina me quedo un ratito mirando el rinconcito donde siempre estaba. Por si no lo sabéis, hace unos días se estropeo la panificadora y se la tuvieron que llevar para arreglarla.
Desde ese día mis desayunos ya no son lo mismo, tengo que comer el pan de barra de panadería, y la verdad el pan de por aquí no es nada bueno. En el momento de comprarlo suele ser bueno o bastante aceptable, pero al día siguiente, por la mañana al desayunar, no vale nada. Parece pan de goma o incluso a veces parece serrín. Eso me motivo mucho a tener una panificadora en casa. 
Cuando hacía el pan, me duraba 3 o 4 días la barra que hacía, y el último día aún estaba bueno. Y yo me pregunto… ¿Qué deben poner en el pan para que no aguante tan bueno como el que hago? Algún día lo habéis visto, solo pongo agua, harina, aceite, sal y levadura. Nada más. Sin ningún conservante, y el pan esta genial. ¿Tanto costaría hacer pan bueno? No me quiero calentar demasiado la cabeza con eso, imagino que hay muchos intereses creados en este negocio.
A media mañana ha sonado el interfono. He descolgado y una voz decía “soy el técnico. Vengo a traer la panificadora reparada”. ¡YUPI! He abierto rápidamente la puerta. Y allí estaba yo en la puerta esperando al técnico. Me ha dado la panificadora reparada, le he firmado el parte de reparación y le he dado un fuerte abrazo. ¡Qué alegría! El técnico se ha quedado un poco extrañado por el abrazo, pero me ha visto tan feliz que ha sonreído. ¡que disfrutes de la panificadora!- me ha dicho.
Luego he llevado la panificadora a la cocina. ¡Que felicidad! No podéis imaginar lo que he echado de menos a este electrodoméstico. Jejeje. Voy a preparar un pan casero ipso facto. Mañana voy a desayunar de lujo.
Hociquito tierno (como el pan)

CAPRICHO DE EMPERADOR. YOGUR DE VAINILLA


Aún sigo con mi vestimenta japonesa. Me siento muy cómodo con mi yukata y también me da ese toque imperial que tanto me gusta. En casa todos hacen lo que les pido, jejeje.
Este mediodía tenía ese gusanillo que ya sabéis y tenía un poco de hambre. Me apetecía un yogur. Así que me he dirigido a la nevera y…  “vaya”. 
Solo queda un yogur en la nevera. Si me como ese yogur luego para la cena no tendré yogurt y no me apetece salir a comprar luego, hace mucho calor y se está mucho mejor en casa fresquito. Jejeje. Ya se… llamando a mi dueño y listo.
Después de hablar con él me dice que hoy no podrá ir a comprar. Jopé.
Pues hoy tenía capricho de yogurt y ya puestos me ha venido a la cabeza un yogurt de vainilla. Solo pensarlo aún me entraba más hambre.
Al final he resuelto el dilema. Ahora no comeré yogur, me cortaré un cacho de sandía y con el yogur de la nevera aprovecharé para hacer yogurs caseros. 
Hace ya un par de años os expliqué como hago los yogurts caseros, en este enlace podréis verlo.
La única diferencia es que esta vez tengo esencia de vainilla concentrado. Para un litro de leche he añadido 4 cucharaditas pequeñas de esencia.
Luego a la yogurtera…
Y a esperar. Para cenar hoy tendré un yogur gourmet, digno de un emperador.
Un hociquito y hasta mañana.

RESACA NIPONA. MAS CACTUS DE TRAVIS CACTUS FARM


Después del fin de semana saturado de cosas japonesas, ahora tengo resaca. Entre la visita al hikari de Reus el sábado, el domingo de descanso “imperial” jejeje, ayer con el comunicado sobre el evento, hoy necesitaba hacer algo nipón.
He recordado que aún tengo cactus y plantas crasas en el Travis Cactus Farm, jejeje, ya se, voy a nominar a 3 cactus inmediatamente.
La semana pasada reciclé una pequeña pecera y la convertí en la nueva casa de una de las plantitas del Travis Cactus Farm.
Hoy voy a reciclar una vieja maceta de bonsáis. Hace unos años, le regalaron a mi dueño un bonsái. En un principio todo fue bien, pero luego enfermó y se murió. Yo a este bonsái no lo conocí, quizá hubiera podido hacer algo para salvarlo. De todas formas, la maceta donde estaba plantado estaba en el balcón, siempre vacía. He decidido aprovecharla.
No vuelvo a explicar el procedimiento de trasplantar cosas, porque luego me llamáis pesado. Así que os enseño el trabajo terminado. 3 plantitas. 3 piedras y a una de ellas, le he escrito el kanji japonés “Zen”, para darle un toque japonés. Jeje. Me gusta. 
Lo suyo hubiera sido hacer un jardín zen, pero los cactus en un jardín zen me parece que no pegan. Bueno ya lo iré meditando, jeje.
Y bueno para rematar el día, una sorpresa japonesa más. Mi dueño me ha traído el tomo 54 de Naruto. Así que os dejo, es la hora de la lectura.
Hociquitos

 
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