LA BUTACA DE TRAVIS. AFTER EARTH


Ya es viernes, estrenos en la cartelera y hay una peli que en un principio destaca. After Earth. Más que nada me llama la atención porque al ser una película de Will Smith, hemos visto hasta la saciedad promociones en la tele.
El argumento de la película nos muestra como un joven y su padre tienen un accidente con su nave espacial en el planeta Tierra, que hace mil años que ha sido abandonada por la humanidad. El padre está gravemente herido y debe enviar a su hijo para que encuentre un dispositivo que envié una señal de ayuda, pero el problema es que se encuentra a 100 kilómetros de su posición actual. La supervivencia poco probable en un planeta donde todos los animales han evolucionado para matar a los humanos.

La crítica de esta película, creo que la podría resumir en una sola palabra. Decepción.
Por un momento, al ver After Earth, me recuerda a “El planeta de los simios” o “Starship troopers”. La primera porque vemos unos humanos volviendo a una Tierra libre del reinado de los humanos y la segunda por explicarnos una historia sobre la raza humana contra “bichos” crueles y sanguinarios. Estos malvados bichos extraterrestes, son los Ursas, que pueden sentir las feromonas del miedo. Algunos humanos desarrollan la capacidad de “fantasmear”, es decir, expulsar todo miedo de su cuerpo y por ende, no producir la mortal feromona, haciéndose invisibles o fantasmas ante estas peligrosas criaturas. Cypher Raige (Will Smith) es un condecorado militar que domina este difícil arte, y su hijo Kitai (Jaden Smith) ansía ser digno de un progenitor tan admirado, pero aunque lo intenta, no lo consigue. Es el caso del  hijo a la sombra del padre, intentando ganarse un lugar. En sus intentos  para conseguirlo, se somete a duros entrenamientos militares y lee de cabo a rabo Moby Dick, que es una de las obras más representativas de la lucha del hombre contra una naturaleza imparcial, sin valores ni antivalores.
Para intentar  estrechar la relación padre-hijo, separada por un muro de frialdad militar levantado por el padre, Cypher y Kitai se embarcan en un viaje que por culpa de una tormenta de meteoritos terminan estrellándose en la Tierra. Ahora se da vuelta la tortilla: Cypher está herido e impedido y depende del soldado inexperto para sobrevivir. Su hijo debe darse prisa y partir a una sección de la nave que se desprendió para encontrar un faro interestelar y pedir la ayuda correspondiente. De esta forma el niño que deseaba probar su valía ante su exigente padre, emprende la aventura que le lleva a enfrentarse con animales feroces, fríos extremos, terrenos imposibles, y otros obstáculos puestos casi exclusivamente para él, mientras la Ursa que transportaba la nave se suelta y decide perseguirlo. El motivo de porque lo hace no queda explicado, un fallo de guion a mi entender. Diremos que lo persigue porque… ¿es el protagonista?
El problema con esta clase de películas, que claramente no aspiran a ganarse ningún lugar en las listas de mejor película de ciencia ficción, es que no importa lo peligrosos que se vean los obstáculos ni qué tanto se esforzaron por meterle tentáculos, aguijones y mandíbulas por todo el cuerpo al Ursa para que luzca terrorífico, no te produce ninguna clase de tensión o respuesta emocional porque uno ya sabe que el protagonista no puede morir, sencillamente porque es el bueno de la película. Es verdad, es la esencia de casi todas las historias del género, pero aunque uno sabía que Luke Skywalker iba a triunfar, no sabía exactamente cómo  iba a hacerlo, ni qué pasó con su padre, acá te explican todo con detalles desde el principio cómo debe hacerlo para sobrevivir, lo que convierte a estas películas en un videojuego jugado por el director, que se comporta como ese vecino pesado que no te dejaba jugar con su consola pero que te invitaba a que lo veas hacerlo. No hay expectativas ni incertidumbres.
Otro punto importante: Durante la película se nos sopla al oído todo el rato que Kitai no se siente tan hábil como su padre Cypher, y no es capaz de fantasmear como él. Pero es jodidamente obvio que al final, enfrentándose al peor de los peligros en la última etapa del juego, terminará desarrollando esta capacidad y ganándose todo el prestigio que busca. En otra película, esto que acabo de decir sería un spoiler que me haría merecedor de un hocicazo bien dado, en este caso, no destrozo nada, pues solo unos minutos después de empezar la película, ya lo sabréis. Aunque el director, M. Night Shyamalan, en otras películas, nos gustaba, porque hasta el último minuto de la película, no sabíamos que pasaría. En esta…. No lo consigue, en absoluto.
Por otra parte, la película intenta mostrar la moraleja  de lo que es superar los fracasos y temores del pasado, de no culparse por los errores y vencer los demonios personales, pero al final parece que el mensaje se queda en: “No tengas miedo, no tener miedo te hace invencible”, lo cual para mi gusto es un mensaje un poquillo simplón y plano.
Como veis, no me ha gustado mucho. Espero que la película que la próxima semana quiero ver no me decepcione tanto como esta. ¿Cuál es? Jejeje. Una película de ciencia ficción donde uno de sus personajes tiene orejas puntiagudas.


Buen fin de semana. Un hociquito cinéfilo.

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